El portugués en la vida de Andrea
Cuando Andrea acabó la universidad sabía que el sueño que siempre había tenido estaba a punto de cumplirse. Ella, con veinticinco años a cuestas, sabía que ese era el momento preciso para viajar rumbo al país en el que podría aprender mejor la lengua que siempre le había interesado desde pequeña. La historia de ella comienza cuando apenas tenía seis años y estaba en la escuela. Uno día, tras volver de esta, encontró en su casa a un tío que había venido de visita y se quedó sorprendida al oírlo hablar. Su forma particular de expresarse, la entonación que tenía al pronunciar cada palabra, en general le cautivo ese idioma que estaba escuchando y que recién lo conoció varios años después. Ese recuerdo se le quedó grabado en su mente y nunca más lo olvido.
Pasaron los años y ya en la escuela lo conoció mas a fondo. En sí, tan solo supo de su existencia y algunas cosas más. En ese momento el portugués aún no ocupaba no ocupaba un lugar privilegiado en la vida de Andrea. Este recién llegó cuando ella estaba a punto de ingresar a la universidad. En esa época ella quería aprender otra lengua aparte del español que ya lo manejaba por ser su lengua materna. Por eso, averiguó varias opciones para poder seguir algún curso de idiomas. Las posibilidades que le brindaban los diversos institutos en los que averiguó, le dejaron algunas dudas. No tanto por el nivel que le ofrecían sino porque en la mayor parte de estos no tenían al portugués como una lengua importante. Es más se encontraba por debajo del inglés, el francés, el alemán y el italiano. Después, ya venía junto al chino o al japonés. Por eso, buscó un instituto en el que su aprendizaje del portugués fuera total. Al final de tanta búsqueda lo encontró y se matriculó de inmediato.
Las primeras clases resultaron muy interesantes para ella. Ese es el recuerdo que aún tiene de ellas. Conforme fue pasando el tiempo ya compartía su tiempo junto a las clases de la universidad. Desde niña supo que su pasión eran los idiomas y por eso decidió estudiar lingüística. El tiempo no le alcanzaba por esa época y tuvo que dejar su aprendizaje del portugués. En ese lapso, conoció por intermedio de sus cursos en la universidad la importancia de otras lenguas. Conoció y aprendió a manejar algo del francés y del inglés. Sin embargo, su deseo era continuar con sus clases de portugués. Por eso, casi dos años después que las dejó, se matriculó nuevamente para seguir con lo que había dejado inconcluso.
Actualmente, ya está a punto de concluir el nivel intermedio. Ya maneja muchos de los aspectos de esta lengua con suma facilidad y no tiene problemas para entablar conversaciones de cualquier índole. El sueño que persigue y que está a punto de cumplir es el que tiene que ver con el termino de su aprendizaje. El nivel avanzado lo quiere concluir en algún país en donde se hable el portugués como lengua materna. Por eso, su duda está entre escoger Portugal o Brasil. Hasta el día de hoy, según lo que me cuenta, su decisión se está inclinando más por el país de la samba. Sobretodo por el estilo particular que tienen para hablarlo. Y aún más por sus playas. La alegría y el misticismo que rodea a sus ciudades es algo que siempre le ha llamado la atención.
Ahora, que ya concluyó la universidad no tiene ningún inconveniente para cumplir ese sueño. La elección ya está definida. El próximo destino de Andrea es Brasil. Río de Janeiro la está esperando.
