La importancia de toda la familia en el proceso del aprendizaje de los niños
Muchas veces escuchamos que los principales hacedores del comportamiento y de la educación de los niños son los padres de familia. En sí, esta frase tiene mucha razón, aunque no se deberían olvidar también ciertas precisiones. Precisiones que están relacionadas al papel que puedan cumplir los demás miembros de la familia. O sea, hermanos, abuelos, tíos o primos. Cabe señalar que la labor que realicen al momento de la crianza del pequeño puede influir mucho en su posterior desenvolvimiento. Lo que se debe buscar es que los parientes tengan una injerencia positiva en el comportamiento de los pequeños. O sea, que sean modelos a imitar. Sin embargo, reiteradas ocasiones ocurre todo lo contrario. El engreimiento y la malacrianza se hacen presentes en los infantes debido a la actitud blanda de los padres y de los demás familiares. Lo recomendable en estos casos es que se fomente diversos hábitos que les sean útiles a los niños en su desarrollo físico y emocional. Hábitos como el deporte o como la lectura, por citar algunos de ellos, son importantes al momento de visualizar el futuro de los pequeños. Por ejemplo, con el deporte, los pequeños pueden practicar una diversidad de disciplinas que lo motivarán al constante esfuerzo. Además, se logrará que puedan estar siempre activos y prestos a realizar cualquier actividad que se les mande a hacer. Algunos de los deportes que se deberían practicar son el fútbol, el básquet, el voley, el tenis y la natación. De otro lado, en el caso puntual de la lectura. Los niños deben siempre ser motivados para que practiquen esta costumbre. Lo primordial sería que nunca la olviden y que la graben como un recuerdo imborrable para toda su existencia. Desde pequeños se les debe inculcar a que lean material relacionado a la literatura, a la historia, a las ciencias, al arte y a las matemáticas. Claro está, con textos que vayan de acuerdo a su edad y a su nivel de comprensión. Tampoco se les puede exigir que analicen y entiendan libros que no están diseñados para el nivel que posean en esa etapa de sus vidas. Asimismo, no debemos olvidar que el empleo de figuras e imágenes pueden ser de mucha utilidad al representar lo que se quiere plasmar en un texto. Los dibujos son un arma muy importante al momento de la comprensión de lo que se lee. Por eso, se recomienda que los niños lean libros que contengan en su interior pequeñas imágenes ilustrativas que tengan relación con lo que se esta tratando de enseñárseles.
Si todo lo dicho anteriormente se lleva a cabo, los infantes tendrán una base sólida para que puedan enfrentar la escuela. En el caso de los niños que ya estén en ella, podrán desenvolverse sin ninguna clase de complicación en todas las materias que se enseñen. Es importante el papel de guía y de modelo que cumplen tanto los padres como los parientes, ya que una actitud negativa puede ser tomada por los pequeños como algo normal, hecho que seguirán haciendo a lo largo de toda su vida si es que no se les pone un coto a tiempo. Por eso, para evitar este tipo de complicaciones se tiene que estar muy fino con las actitudes y con las respuestas que les vayamos a dar a los infantes. Un error constante puede resultar fatal en el proceso de aprendizaje. Es más, puede ser el puntapié inicial para que el pequeño empiece a desarrollar otras conductas perjudiciales para su desarrollo. Conductas que pueden ir desde el engreimiento hasta la desobediencia total.
En conclusión, se puede llegar a decir que no solo los padres son los únicos responsables de la educación de sus hijos. También, influye mucho el comportamiento de los parientes cercanos. Por este motivo, es que se busca una armonía total en toda la familia cuando los niños son pequeños. Si se llega a dar esta, podemos estar tranquilos, que los infantes no tendrán muchos problemas en la escuela. Y eso es justo lo que cualquier padre de familia pretende que se llegue a dar.
