Todo hace el amor con el silencio
Hace tanta soledad que las palabras se suicidan. Idónea metáfora para la ley cuando hace de letra muerta. Cuando nadie propone para evitar lo inevitable. La prensa esta de malas y podría ser peor. Todos lo saben, nadie hace algo, o nada. Silencio. La prensa en América Latina esta pasando por uno de sus peores momentos. La situación de impunidad ante los agresores y la autocensura debilitan, cada vez con mayor fuerza, el derecho a la libertad de prensa.
En toda Sudamérica una progresiva tos expectorante de la tolerancia a los medios se viene agravando, despojándola precisamente de su mayor arma,
la Libertad de prensa. México y Estados Unidos tampoco son omisos a este fenómeno latinoamericano. Pero, como bien lo dijo el periodista Andrés Openheimer, no se puede hablar de una Libertad de prensa de manera general, unísona; sino de una particular y característica en cada país.
La Libertad de prensa la Libertad de expresión están en crisis en toda la región. La presión del narcotráfico y del Estado mismo contra los medios está generando un fenómeno de autocensura por el miedo a las represalias. Para muestra un botón: La demanda judicial impuesta por el presidente de Ecuador a un periodista es una clara muestra de intolerancia y restricción a los medios, en Venezuela el caso de RCTV forma parte de un proceso de sistematización de la censura; en Argentina, la negativa de brindar conferencia de prensa a menos que sea prensa que “no moleste”y el temor de los medios a no recibir publicidad del Gobierno, además de un plan de generación de enemistad entre el pueblo y la prensa son factores a tener en cuenta. Y México, con su mediático segundo lugar en el ranking mundial de países donde más periodistas mueren por culpa del narcotráfico son las primeras señales del estado en que se encuentra¼br> la Prensa en estos momentos.
Si comparamos este contexto con la realidad el Perú, se puede pensar que somos la excepción, que vamos bien. Groso error. El 2006, El Instituto Prensa y Sociedad (IPYS) publicó 96 denuncias de periodistas impedidos de realizar sus funciones ante agresiones, amenazas de muerte, censuras y demandas judiciales. La misma entidad registró a Lima y Ancash como las dos regiones con mayores denuncias por restricciones a la Libertad de prensa.
Como siempre, la prensa en provincias es la más golpeada, el narcotráfico difunde con mayor facilidad la represión y el ajusticiamiento a aquellos periodistas que resuelven divulgar la corrupción y las relaciones secretas del narcotráfico con el Estado.
Basta revisar las estadísticas del IFEX (Intercambio Internacional por la Libertad de Expresión), para Darse cuenta de la verdadera dimensión que alcanza el problema. Las denuncias amparan agresiones de gente enfurecida que arremete contra los periodistas para desembocar su ira, abusos del Estado en manos de la Policía y militares, impedimentos de actuación en investigaciones, autocensura a programas de televisión para evitar se propague información no conveniente, hasta propinadas de golpiza de alcaldes enfurecidos.
La situación actual de la prensa no solo es un problema que agravia a los medios. La intolerancia, la hostilidad, la sistematización de la censura, las restricciones, el impedimento progresivo al acceso a la información. Todo forma parte de una gran bola de barro que cae y que va creciendo y que pronto enrostrará los principios de Libertad y Democracia. Si se reduce la Libertad de Prensa, se reduce la información de los pueblos y por tanto la posibilidad del debate y del cuestionamiento público, y ¿sin debate público cómo existirá la Democracia?
